de miedo no, de pánico a volar se podría calificar lo mío, y es que por mucho que queramos, hay aeropuertos en los que los pilotos tienen que echarle un par de cojones a la hora de aterrizar. que destreza la suya a la hora manejar tan grandes avionacos, y lo cerca que están de que se líe algunas veces. es apolo, que nos pone a prueba por desafiarlo
